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La trascendencia legal del ‘sexting’

El fenómeno del sexting se extiende como una mancha de aceite. Menores de edad, en su mayoría adolescentes, crean y difunden imágenes de alto contenido erótico o sexual de sí mismos o de terceros por medio de su teléfono móvil.

Cuando esas imágenes salen del contexto privado y llegan a ser de dominio público o incluso aparecen colgadas en Internet, el daño es irreparable. La intimidad de la persona que protagoniza las fotografías o vídeos se ve seriamente afectada y, con ello, suelen llegar otras consecuencias, como el linchamiento social del entorno próximo en forma de ciberbullying.

Por otro lado, estos actos tienen no poca trascendencia legal, puesto que son imputables como delitos relacionados con la pornografía infantil ya que, al fin y al cabo, se trata de menores de edad en situaciones que pueden ser catalogadas como pornográficas.

La etapa vital de los adolescentes se caracteriza, entre otras cosas, por un elevado nivel hormonal y por una escasa percepción del riesgo en términos generales. De esta forma, el sexting es observado como algo divertido y sensual, sin tener en cuenta sus potenciales consecuencias.

La inmediatez del teléfono móvil y sus posibilidades audiovisuales hacen el resto, con lo que grabar y enviar es posible en menos de un minuto y en cualquier momento y lugar.

La organización PantallasAmigas, mediante el sistema de vigilancia Ciberalerta, ha constatado la evolución alarmante del fenómeno. Si antes del verano ya se trataba de una cuestión significativa, en los últimos meses los datos que llegan son más preocupantes.

En España no se conocen casos relevantes, pero por semejanza con otro tipo de situaciones delicadas relacionadas con el uso de los teléfonos móviles o de Internet, va a ser un nuevo reto que nuestra sociedad debe afrontar.

Por ello, PantallasAmigas ha desarrollado una completa página web de apoyo a la labor de prevención, con datos, consejos y animaciones preventivas, que se pueden encontrar en Sexting.es.

Según Jorge Flores Fernández, responsable de la iniciativa PantallasAmigas es preciso comenzar a actuar. No podemos esperar al primer caso grave para empezar a pensar qué hacer para prevenir el siguiente. Sabemos que es una amenaza cierta y tenemos la responsabilidad de tratar de minimizar su impacto cuanto antes.

Fuente: Baquía


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Upskirting: un nuevo riesgo relacionado con el sexting y la pornografía infantil

La tendencia del sexting se originó con el envío de frases erótica para luego incorporar el envío de fotos. Poco a poco fue transformándose en una moda peligorsa entre escolares y adultos chilenos.

Flora de la Barra, siquiatra infanto-adolescente de la Clínica La Condes, explica que la llegada de internet ha conducido entre los jóvenes un nuevo tipo de sexualidad furtiva y sobreerotizada, un simple deporte.

“Lo que he visto en los escolares es que las consecuencias se trasladan inmediatamente a su vida emocional, porque los jóvenes que practican esta moda, generalmente son adolescentes confundidos para quienes su único referente son la moda del momento y las redes virtuales. Son adolescentes muy solitarios”, explica.

Por ello, precisa, estas prácticas sólo pueden sostenerse dentro del mundo de adultos con criterio. Por ejemplo, en el caso de una pareja, que obligados por una separación por trabajo puedan recurrir al sexting para mantener vivo el erotismo en su relación. Pero sin abusar.

El doctor Christian Thomas, director del Centro de Estudio de Sexualidad Chile (CESCh) explica: “Una foto erótica y un nick actúan como un antifaz en una fiesta: la doble vida es muy característica de los chilenos… He tenido pacientes que tienen idilios casanovescos por mucho tiempo con otras mujeres y en su vida diaria ni tocan a sus esposas. Pacientes que se masturban tres veces a la semana por chat y no han tocado a su pareja en un mes”, explica.

Para los adultos, el sexting puede salvar situaciones y ayudar a erotizar a una pareja -que por falta de tiempo o distancias vaya preparando su encuentro de fin de semana.

“A veces la mujer manda a su pareja una foto que se sacó por debajo de la falda y él en respuesta le muestra el pecho o sus genitales y van potenciando una relación erótica. Sólo hay que tener cuidado que esas fotos no caigan en otras manos como algunas veces ocurre y con muy mal resultado”, advierte.

Alexito, en el messenger, tiene de 19 años (…) Estudia Ingeniería Comercial en una universidad privada y confiesa que no tiene novia, pero sí sexo ocasional.

Según él, graba todos los encuentros. Vive pendiente de su teléfono. En la sala de clases sostiene con una mano el celular y con la otra escribe la materia.

Llega a mandar hasta treinta mensajes de texto diarios. Confiesa que tiene el registro de todas sus parejas sexuales.

Explica que esta técnica la utiliza para perfeccionarse en el sexo: su propio corto pornográfico que repasa una y otra vez para ver si falla en los movimientos mientras satisface a una chica. Pero el contenido de su celular siempre, siempre lo revela a sus amigos.

Alex confiesa que graba sin consulta previa y que las niñas-víctimas abandonan la cama sin saber que quedaron inmortalizadas en su teléfono.

Paulo Pereira, subcomisario de la Brigada de Cibercrimen de Investigaciones, señala que esta moda entre los escolares chilenos empezó hace un par de años y puede viajar de la forma más naif: la niñita que se hace una foto en tanga para el pololo del colegio y cae en otras manos.

“Por ejemplo, ¿qué pasa si le toman una foto a un escolar en el camarín de su colegio y ésta se empieza a distribuir entre sus compañeros? Estos casos se transforman en bullying porque se está provocando un menoscabo hacia el niño, y si sumado a eso el niño posa para la foto, esta imagen pasa a ser inmediatamente material pornográfico infantil”, aclara.

Toothing: Este procedimiento consiste en dejar el bluetooth encendido para ver quiénes están conectados a menos de diez metros de distancia. Se dice que en España e Inglaterra aún es usada esta técnica poco conocida para encontrar fugaces parejas sexuales.

Upskirting: Fotografiar debajo de las faldas de las mujeres en lugares públicos para luego publicar y hasta intercambiar las imágenes con verdaderos adeptos al voyeurismo. Es una moda que roza con la pornografía infantil cuando se capturan las imágenes de escolares. La inescrupulosa moda se originó en países como Japón, Estados Unidos y España y ya ha llegado a Chile.

Fuente: La Nación