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Suplantar la identidad de alguien en Internet no es “una broma”

“No deberíamos publicar en Internet lo que no gritaríamos indiscriminadamente en la plaza de nuestra ciudad” alerta el abogado coruñés experto en derecho informático Víctor Salgado.

La mayoría de las denuncias que recibe la Guardia Civil sobre ciberdelitos tienen dos denominadores comunes: la edad de los ´ciberdelincuentes´ se sitúa entre los 15 y los 30 años y sus conocimientos en informática son más que aceptables.

Los delitos más frecuentes son los relacionados con la intimidad de las personas, como injurias, calumnias, amenazas y hasta suplantación de la identidad. Las penas varían respectivamente desde la multa de seis a doce meseshasta la prisión de dos a cinco años.

El joven que acaba ante la Guardia Civil sólo quería gastarle una broma a un compañero. “Se dan de alta en las redes unos a otros e incluyen en los perfiles de la ´víctima´, por ejemplo, insultos a profesores o a otros estudiantes”, concretan los investigadores.

“Todo el mundo cuelga fotos y datos reales; cualquiera puede abrirte un perfil sin que tu lo sepas”, advierte Gonzalo Sotelo. Eso es lo que le ocurrió a una chica, cuyo ex novio, como venganza, le creo un sitio en una red social de Internet con su nombre, su foto y su número de teléfono real ofreciendo sexo. Dar con los denunciados, pese al anonimato que proporciona Internet, no es complicado. “Igual que un atracador de bancos, cometen errores; se hace una investigación técnica, pero también del entorno de la víctima, y ahí siempre los solemos localizar”

Fuente: farodevigo.es


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‘Las implicaciones legales de los delitos en Internet son las mismas que fuera’

Gonzalo Sotelo, especialista de la Guardia Civil de Pontevedra, investiga desde el año 2003 este tipo de delitos y ayer explicó en una charla en el Círculo Mercantil de Vigo qué es y cómo prevenir el fenómeno del grooming, además de dar consejos sobre otros ciberdelitos:

Por puro desconocimiento de ellos y de sus familias. Se trata de herramientas nuevas, un medio poco conocido donde el control es mínimo. Por eso es fundamental que los padres instalen el ordenador en zonas comunes de la casa. Es un gran error dejar que los menores se lo lleven a la habitación. Hay que evitar ese punto de intimidad y convertirlo en un electrodoméstico más de la vivienda.

Los padres son poco conscientes de los riesgos que implica introducir datos personales en chats y redes sociales y se denuncian muchas suplantaciones de identidad, robos de contraseña o acceso a datos personales y fotografías que intercambian con supuestos amigos y que luego aparecen colgadas en páginas de internet.

El acoso a menores tiene las mismas implicaciones en la red que en cualquier otro contexto y las penas, una vez demostrados los hechos, son las mismas, igual que para una estafa o cualquier otro delito. Desde que se creó la unidad pontevedresa de delitos telemáticos en 2003 se han impuesto muchas multas, pero también penas de cárcel en las situaciones más graves. La primera investigación de esta índole se realizó en 1998 y hace seis años se creó un grupo específico para atajar actuaciones delictivas vinculadas a la tecnología. El número de casos va en aumento porque la integración de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana se ha disparado. Crece el parque de usuarios y también las incidencias. Cada semana nos entran vía denuncia o a través del juzgado unos 20 asuntos diferentes para investigar, y las cifras no dejan de aumentar.

Fuente: El Faro de Vigo